Em Angola julgam-se presos políticos acusados de nenhum crime. Dizem que é um regime democrático que está em pleno gozo das suas funções. A corrupção está no pódio como grande vencedora. A miséria e a fome também. As potências democráticas fecham os olhos e apontam que assim é que é bom, que assim é que se faz a estabilidade em África. Eis a receita do terrorismo do qual a Europa não se consegue desenvencilhar. Quem apoia a corrupção e as suas ditaduras, no fundo também é terrorista sem o saber.

domingo, 9 de novembro de 2014

“Los acontecimientos del Espírito Santo y Portugal Telecom son inexplicables”





El ministro portugués de Economía justifica la desconfianza del inversor mientras otro banco, el BCP, sufre la mayor caída desde 2002

ELPAIS.COM

En un día negro, la Bolsa de Lisboa fue la más negra de todos. Su índice PSI20 cerró con una caída del 14,9% y todos sus valores en rojo. Los bancos fueron los más castigados (BCP, -15%; BPI, -8,8%; Banif, -5,8%) pero tampoco se libró la operadora Portugal Telecom (-5,4%), propiedad en un 10% de Novo Banco, el extinto BES. Por si hubiera dudas, el ministro portugués de Economía, António Pires de Lima, lo ha explicado: “Los inversores, después de ver en los dos últimos meses la evolución del caso BES y las actitudes, a nivel de gestión, de PT, reaccionan negativamente”.
“Los recelos de los inversores están ahí, por eso cayeron los mercados, porque hubo acontecimientos relevantes en Portugal, a nivel del BES y a nivel del comportamiento administrativo de PT, que son inexplicables para cualquier inversor".
En otra jornada de pesimismo en la Bolsa de Lisboa, la peor parte se la llevó el Banco Comercial de Portugal (BCP) que cayó más del 15%, lo que no ocurría desde octubre de 2002 cuando su acción valía 49 céntimos. Ayer cotizaba a 8,8 céntimos. Para este jueves, la Comisión de Valores ha prohibido las ventas corto, ya que en el día de hoy cambiaron de manos 786 millones de títulos, el doble de lo habitual.
 The New York Times dedica su editorial al "desastre" de la banca portuguesa. El diario culpa del desenlace del BES tanto a los supervisores portugueses como a la troika. "No es solo un fallo de la autoridad portuguesa, que tenía la primera responsabilidad como supervisor de los bancos. La Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (la troika) tienen parte de culpa porque estuvieron vigilando estrechamente la economía y el sistema financiero portugués en los tres últimos años”.
El periódico recuerda la frase de la troika, al irse en mayo del país, tras haber inyectado 78.000 millones de euros: "La capitalización de los bancos se ha reforzado significativamente". Y advierte que el caso del BES debe servir de ejemplo para las pruebas de stress que se realizarán en octubre sobre los bancos europeos. “No puede ser un ejercicio formal porque la economía europea no se va recuperar hasta que el sistema financiero esté verdaderamente sano”.
No todos han perdido en la crisis. Según The Wall Street Journal, varios fondos hicieron su agosto con las ventas a corto de acciones del BES. Por ese procedimiento, el fondo londinense Marshall Wace ha ganado unos 27 millones de euros. El periódico señala que empezó a operar a mediados de mayo cuando las acciones estaban a 99 céntimos y se retiró el 30 de junio, dos días antes de que se cerrara la cotización a 12 céntimos. Otros dos fondos, TT International y Altair Investment ganaron 15 y 11 millones de euros respectivamente por el mismo procedimiento de ventas a corto, apostando por la bajada de la acción.
Durante el mes de julio la Comisión de Valores (CMVM) suspendió en varias ocasiones las ventas a corto, pese a lo cual no impidió la actividad y las ganancias de estos fondos especializados.
Accionistas de referencia, como Crédit Agricole (14%) y Bradesco (2,65%) ya han contabilizado como pérdidas el valor de sus acciones, en concreto 708 millones en el primer caso y 158 millones en el segundo. Los fondos Silchester International (4,7%) y BlackRock (4,65%) no han informado sobre sus pérdidas o ganancias en el BES.
Imagem: Una sucursal del BES en Lisboa / HUGO CORREIA (REUTERS)